Yo no soy mi sufrimiento

Cuando sucede algo que no esperabas, cuando el plan simplemente no funciona, cuando parece que el mundo está en tu contra, surge siempre la pregunta, ¿porqué a mi?

Seguro te ha pasado, entras en un conflicto con alguien, una diferencia de opiniones y termina siendo el problema más grande, “es que no me entiendes!”, “ya te dije que hagas…” y no se hace. Hay más ejemplos, como el clasico “yo esperaba” causante de tantas desilusiones. Todo esto desencadenado por nuestro ego.

Todas estas desgracias, conflictos, problemas o como lo quieras ver, nos causan sufrimiento. No es que esté mal sentir molestia o enfado por algo, al contrario, estamos experimentando el mundo (prakrti) y estamos regidos por las tres cualidades de la naturaleza (gunas) -hablaré de las gunas en otro momento-, el punto es que está perfectamente bien tener y experimentar diferentes sentimientos, ninguno es bueno o malo, son solo sentimientos. Lo que ya no está tan padre es que los sentimientos se queden ahí por más tiempo del necesario, llegamos a tener sentimientos de rencor por años y entonces nuestro cuerpo enferma.

Practicamos yoga para eliminar el sufrimiento, aprendemos a enfocar nuestra mente, nuestros pensamientos en el camino que deseamos, hacia la liberación. De acuerdo a los Yoga Sutras de Patanjali hay 5 Kleshas (causas de sufrimiento):

Avidyā (ignorancia). Desconocimiento de la realidad, o ignorancia espiritual. Es la fuente de todo sufrimiento, desconocer quien eres en realidad, desconocer que somos en esencia parte de la conciencia universal.

Asmita (ego). El sentimiento del yo, la identificación con tu cuerpo, con las emociones, con lo que posees, tu educación, tu cultura. El ego te lleva a la idea de que somos individuos separados de los demás.

Rāga (apego por lo que nos gusta). Nos aferramos a lo que nos gusta, dinero, posesiones, personas, momentos. Representa pasión y deseo.

Dvesa (repulsión, rechazo). Lo contrario de rāga. Lo que nos ocasiona disgusto o aversión.

Abhinivesha (miedo a la muerte). El aferrarse a la vida, estamos identificados con nuestro cuerpo con nuestra identidad, tanto que no queremos perderlo.

Nota: Si quieres aprender más sobre los yoga sutras, te recomiendo el libro “La luz sobre los Yoga Sutras de Patanjali” de B.K.S. Iyengar

Ahora, ¿cómo aplicar la teoría en la vida diaria?

Ya sabemos las causas de sufrimiento, ya sabemos que la ignorancia espiritual es la fuente de todas, debido a que desconocemos nuestra verdadera naturaleza nos identificamos con nuestro cuerpo y con todas las etiquetas que nos vamos poniendo desde que tenemos memoria, nos aferramos a nuestras ideas y de ahí viene el sufrimiento.

Lo que podemos hacer (y esto ya es recomendación personal) son estos tres pasos:

  1. Respira. Así de simple, es lo más accessible para todos. ¿Has notado que tu respiración cambia cuando estas molesto, o estresado? La respiración es la puerta de entrada a nuestra mente, cuando estás en una situación de enojo tu respiración se agita, o si estás estresado quizá contengas la respiración, entonces, si te das cuenta de esto, detente y respira, observa el sentimiento y no juzgues, no te esfuerces por eliminarlo, recuerda que es normal y está bien experimentar cualquier sentimiento, solo enfoca tu mente en respirar lo más lento y profundo que puedas.

Si puedes hacer este ejercicio en el momento estaría padrísimo pero si no es así hazlo en cuanto tengas la oportunidad de estar a solas por lo menos un par de minutos.

Lo que más te recomiendo es que inicies y finalices tu día dedicando uno o dos minutos a respirar, no te preocupes por buscar alguna técnica o saber si lo haces bien o mal, solo sientate en calma, cierra tus ojos y enfoca tus mente en la respiración.

  1. No lo tomes personal. Aquí ya entramos en el terreno del ego. Lo que hay que saber es que el mundo no está en tu contra. Las situaciones suceden a veces de cierta manera y los planes no siempre resultan. Las personas no actúan para herirnos, si es así recuerda que la acción viene de la ignorancia.

Muchas veces ni siquiera es hacia tí, imagina que vas a la tienda y el cajero “te trata mal”, en lugar de molestarte y devolverle el mal gesto piensa que quizá tuvo un mal día, a lo mejor solo le duele la panza o está cansado y si por alguna razón efectivamente le caiste mal tampoco es hacia ti, es su propio sentimiento de aversión hacia algo que él percibe.

Hay que saber que cada persona percibe prakrti (el mundo) con sus propios filtros, así que todo es un juego de percepción, lo que vemos, lo que sentimos no es la verdad absoluta.

  1. Rompe tu identificación con el sentimiento. Tú no eres tu sufrimiento. Todos conocemos a alguien que “vino a este mundo a sufrir”, que piensa que “la vida es un valle de lágrimas” y aunque es atractivo andar por la vida siendo víctima (para otros será más atractivo ser victimario), piensa que somos mucho más que nuestros sentimientos y nuestras etiquetas. Quizá esta recomendación sea la más dificil de llevar a cabo, sientate a solas y repite en tu mente la afirmación “yo soy”. Es algo tan sencillo que el ego querrá tratar de rellenar con adjetivos, trata de evitarlo. Es así simple pero extremadamente poderoso, abraza la realidad única, “yo soy”.

El sufrimiento tiene muchos matices, en este escrito me enfoqué en lo más obvio pero si prestas atención hay detalles que parecen inofensivos y también nos hacen sufrir, observa qué pasa cuando te miras al espejo, observa qué piensas de tí, qué te dices todos los días, observa como le hablas y como tratas a otros seres vivos.

Buscar ecuanimidad es practicar yoga, y aunque esto parezca solo un paso muy pequeño hacia la eliminación del sufrimiento, recuerda que los pequeños pasos llevan a resultados extraordinarios. Date tiempo de calidad para tí, aunque tengas solo cinco minutos al día practica estos tres pasos. Todos somos felices siempre, solo es cuestión de descubrirlo.

Namaste.

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